Durante más de dos décadas, el objetivo de cualquier marca, empresario o figura pública fue uno solo: «aparecer en la primera página de Google». Invertir en palabras clave y enlaces era suficiente para controlar lo que el mundo veía. Pero ese juego terminó. Hoy, la sociedad ya no navega por listas de enlaces; le pregunta directamente a las inteligencias artificiales quién eres, qué haces y si eres de confiar. Si le preguntas a un modelo de IA sobre una persona o un negocio y no encuentra información estructurada, verídica y documentada, no inventará maravillas: tomará lo primero que encuentre. Y...

